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LA AUTOPISTA BURSÁTIL, EL SALVADOR–PANAMÁ

La integración bursátil de Panamá y El Salvador envió una señal poderosa el pasado 8 de septiembre. Hasta ese viernes se  registraron  en esta autopista bilateral, transacciones cercanas a 8 millones 600 mil dólares, con un incremento de 56% en menos de 6 semanas, después de la celebración del primer Foro de Emisores Panameños organizado en San Salvador a finales de julio.

En esa reunión se presentaron 12 agentes del mercado de capitales istmeño, la gran mayoría de índole privada, interesados en aumentar sus rendimientos a través de una vía común que hasta entonces, desde su inauguración el 19 de mayo, apuntalaba operaciones de bolsa por la suma de 4 millones 900 mil dólares.

De parte de Panamá participaron emisarios del Ministerio de Economía y Finanzas, MMG Bank Corporation, Banco Delta, Corporación Interamericana para Financiamiento de Infraestructura, Multibank, Financial Credit, Unión Nacional de Empresas, S.A., Global Bank Corporation, Hipotecaria Metrocredit, Banco Panamá, banco La Hipotecaria y Grupo Melo.

La jornada cerró con un coctel propicio para hacer el networking que tanto gusta a la gente de negocios. Una invitada al encuentro estima la asistencia en 170 ejecutivos de casas de valores, fondos de inversión, inversionistas privados e institucionales, funcionarios, calificadoras de riesgo y agentes financieros en general de los dos países.

‘AL UNIR NUESTRAS FUERZAS PODEMOS CREAR UN MERCADO MÁS ATRACTIVO PARA LOS INVERSIONISTAS’

EL TRAZADO

Todo parece indicar que a la fecha avanza sin contratiempos la integración de las dos bolsas. Su afianzamiento se concreta en las cifras reveladas por Olga Cantillo, gerente general de la Bolsa de Valores de Panamá. Desde el principio “llevamos 62 transacciones; 5 de ellas son del operador remoto MMG Bank en El Salvador, y el resto corresponde a [sus equivalentes] en la plaza panameña.

Llevamos cerca de 8 millones 600 mil dólares de valores negociados, todos en renta fija. Tenemos además VCN, [papeles] corporativos, valores del Estado, por lo que el balance es positivo para nosotros y estamos viendo los frutos de un trabajo común”, detalla Cantillo.

De la otra orilla, Valentín Arrieta, gerente de la bolsa salvadoreña, resalta el paso dado por los dos mercados de capitales. El ejecutivo califica de “magnífica” esta consolidación debido a las oportunidades de lograr una mayor profundización en las inversiones a través de las dos plazas. “Suponemos más que una duplicación de su tamaño”, avisa Arrieta.

Hechas las sumas, el resultado redondea una bolsa transfronteriza cercana a 12 mil millones de dólares. En los últimos 10 años, el total de las transacciones bursátiles del socio panameño llegó a 38 mil millones. En 2016 ascendieron a 4 mil millones, así que reporta un promedio diario de 15 millones. Panamá, entre tanto, apuntó operaciones por 7 mil 300 millones el año pasado.

Es un asunto de amplitud: mientras más profundos y líquidos sean los mercados bursátiles, habrá mayores oportunidades con mejores condiciones de financiamiento y de capacidad de aumentar la diversidad de instrumentos, advierte Christopher Toyloy, jefe del Departamento de Gestión de Recursos de Crédito del Ministerio de Economía y Finanzas.

En términos de expansión, añade el funcionario, las economías centroamericanas son pequeñas, y sus mercados de valores tienen poca profundidad. “Al unir nuestras fuerzas podemos crear un mercado más atractivo para los inversionistas”.

En sentido práctico, el haber ensamblado las dos bolsas permite ampliar las fuentes de fondeo de los emisores. “Es algo superbueno para los mercados porque se dinamiza su funcionamiento y se facilita la labor de diversificación de las opciones de inversión”, sostiene Cindy Sandoval, gerente de la casa salvadoreña Servicios Generales

BURSÁTILES

Para los inversionistas salvadoreños, el incursionar en un mercado  como el panameño se constituye en una alternativa en términos de diversificación del portafolio de negocios. Algo semejante a la opción de tener acceso a un bólido más potente y seguro. “Pueden acceder a diferentes emisores que no estaban inscritos antes acá y que solo se transaban en Panamá. Podrán entonces ampliar la brecha de sus operaciones”.

Afamados por tener un perfil “un poco más conservador”, los inversores salvadoreños deben hacerles frente a los “conflictos políticos” de su país, el cual ha bajado su calificación de inversión. Sus  expectativas de crecimiento económico se cifran en 2.5% al terminarse   2017. “Significa [esta unión] la posibilidad de repartir el riesgo para los inversionistas, quienes desean ya no tener todo su dinero invertido aquí”, complementa Sandoval.

Un comunicado conjunto de las dos bolsas destaca la participación de 240 emisores inscritos, con lo cual se proveerá a este mercado transfronterizo una mayor profundidad para la negociación de valores; un mayor universo de emisores; crecerá la diversificación para los inversionistas; se la dará otro impulso a la inversión privada  y, sobre todo, “nos preparamos” para competir con mercados más desarrollados.

PAVIMENTAR LA CARRETERA

Recuerda Olga Cantillo que la puesta en marcha de este mercado de capitales binacional tardó más de 10 años. La integración comprende el enlace de las centrales de depósito de valores dentro del propósito de efectuar la compensación y la liquidación de operaciones realizadas en los dos sistemas de negociación, así como el registro y la custodia de instrumentos negociados.

La Central de Depósitos de Valores de El Salvador y la Central de Valores Latinoamericana (LatinClear) desarrollan desde 2003 un contrato de mutuos servicios internacionales de depósito, custodia, administración, transferencia, compensación y liquidación de valores. El tracto de esta relación “pavimentó” la “carretera” usada hoy por agentes de los mercados de capitales de ambos países.

El primer gran obstáculo de la integración obedeció al establecimiento de la jurisdicción reconocida. Cantillo explica la función de esta figura bursátil: “Permite que los reguladores de cada país reconozcan normas de debida diligencia, regulación, supervisión. Consiste en que debe haber una similitud mínima aceptada por las dos instituciones en cada una de las respectivas jurisdicciones”.

Una vez se fijó la operación de la jurisdicción reconocida, surgieron entonces los operadores remotos, como MMG Bank y Servicios Generales Bursátiles. Su tarea es tan importante que Alexander Quezada, de la Bolsa de Valores de Panamá, resalta la importancia de su rol: Gracias a  ellos sucede toda esta integración.

“Antes de esta alianza solo  podían negociarse los títulos inscritos en el registro público bursátil salvadoreño. Con la integración, se amplía la gama. Nos da la posibilidad de invertir en papeles negociados a través del sistema de transacciones electrónicas. Con la homologación de las dos plazas pueden compararse los diferentes instrumentos apuntados en el sistema. En el caso de Panamá, a través de la plataforma de nuestro país.

Nosotros podemos hacer lo propio con el Sitrel. Los puestos de bolsa [del istmo] pueden negociar en el sistema electrónico de negociación de El Salvador. Son grandes ventajas de esta unión”, valora Cindy Sandoval.

La casa de valores Servicios Generales Bursátiles funciona desde hace 25 años. Es fundadora del mercado de valores de El Salvador y tiene un portafolio de productos de inversión desde 500 dólares.

La empresa se encargó de dar el banderazo inicial en la integración de las dos plazas el viernes 19 de mayo a las 10:41 a.m. de Panamá, 9.41 de El Salvador. Realizó la negociación directa en el sistema electrónico istmeño Sitrel por un  monto de 175 mil dólares, con la adquisición de notas del tesoro de Panamá 2019 a un precio de 101.85% y una tasa nominal de 3.00%. Según estimaciones de expertos en deuda pública, los requerimientos financieros de Panamá hasta   2023 superan los 6 mil  millones de dólares.

Una semana más tarde, por parte de Panamá, la largada estuvo en manos de MMG Bank, el primer operador remoto panameño. La empresa efectuó el jueves 25 de mayo su primera transacción mediante el acceso directo al sistema de negociación salvadoreño.

La operación ascendió a 220 mil dólares, con la compra de papel bursátil de La Hipotecaria, con un rendimiento de 4.5%. “El mercado soberano local todavía está en desarrollo.

Esta unión brinda una mayor liquidez de instrumentos soberanos con la ampliación del número de inversionistas al cual podemos tener acceso. Esto podría verse reflejado en la reducción de costos de financiamiento para la República. De igual forma, los títulos de deuda soberanos se posicionan como una alternativa viable para un gran número de inversionistas de la región”, prevé Toyloy.

El próximo 11 de octubre se celebrará el primer foro de emisores salvadoreños en Panamá. Valentín Arrieta tiene la expectativa de que “se desaten la misma emoción, inquietud e interés” de parte de los inversionistas panameños, de los puestos de bolsa panameños.

“Esperamos una casa llena”, agrega Arrieta sobre la cita en la que el plato fuerte será el coctel.

 

Fuente Martes Financiero